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Repsol orienta su estrategia para lograr cero emisiones en 2050
14 de Diciembre

Con este anuncio, la compañía se convierte en la primera de su sector en asumir esta meta. Al mismo tiempo, fija una senda de descarbonización con objetivos intermedios de 2020 a 2040.

En consonancia con los objetivos de la Cumbre de París y los de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, el Consejo de Administración de Repsol busca avanzar en la transición energética, para ello orientará su estrategia para ser una compañía con cero emisiones netas en el año 2050, lo que la convierte en la primera de su sector en fijar esta ambiciosa meta.

Para alcanzar este objetivo, la empresa, plantea nuevas metas de reducción de su indicador de intensidad de carbono sobre la base del año 2016: del 10% en 2025, del 20% en 2030 y del 40% en 2040, para avanzar hacia las cero emisiones netas de CO2 en el año 2050.  De no poder alcanzar lo establecido, compensará emisiones mediante reforestación y otras soluciones climáticas naturales. Estos objetivos servirán de base para el Plan Estratégico 2021-2025, que se presentará al mercado y a los inversores en la primera mitad de 2020.

“Estamos convencidos de que debemos fijarnos objetivos más ambiciosos en la lucha contra el cambio climático. Creemos que el momento para Repsol es ahora", indicó el Consejero Delegado de Repsol, Josu Jon Imaz."Lo hacemos con la plena confianza de estar apostando por el futuro. Solo abordando con claridad estratégica los grandes retos que tenemos ante nosotros podremos convertirlos en oportunidades. Estamos convencidos de que ello refuerza nuestro proyecto, atrayente, sostenible y rentable para todos nuestros stakeholders”.

En este contexto, la compañía asume un nuevo escenario de precios de crudo y gas consistente con los objetivos climáticos del Acuerdo de París. Este escenario, significa cambios en el valor contable de algunos activos del Grupo, con un impacto de unos 4.800 millones de euros después de impuestos. Este ajuste no tendrá efecto en la generación de caja ni afectará a la anunciada propuesta de aumento de retribución a los accionistas.

El área de Upstream también tendrá en cuenta al cumplimiento del Acuerdo de París, priorizando la generación de valor sobre el crecimiento de la producción. Esta perspectiva se traduce en una estrategia de equilibrio de las reservas de gas y petróleo, con una visión del gas como energía para la transición energética, y teniendo en cuenta también el papel activo que el petróleo en la descarbonización.

En esta misma línea, se asumirá una curva de precios del petróleo y del gas compatible con el escenario por debajo de los 2ºC para evaluar cada una de las decisiones futuras de exploración o producción. En las operaciones industriales, se mantendrá la actual posición de liderazgo en rentabilidad del refino y se sumarán objetivos de descarbonización más exigentes.

Asimismo, estos objetivos se tendrán en cuenta al momento de evaluar las inversiones, por lo que cada inversión significativa se acompañará de un informe, elaborado por el área de Sostenibilidad, garantizando el cumplimiento.

Con respecto a la descarbonización, se ve reflejada en el impulso de los proyectos asociados a la transición energética. En este sentido, la compañía incrementa en 3.000 MW su objetivo de capacidad de generación de electricidad baja en carbono, hasta los 7.500 MW en 2025, e inicia su expansión en otros mercados.

Actualmente cuenta con 2.952 MW en operación y 1.083 MW en desarrollo, y el Consejo de Administración ha aprobado nuevas inversiones para incorporar y construir dos proyectos fotovoltaicos y uno eólico por un total de 1.600 MW adicionales. Con estos proyectos, la cartera de generación baja en carbono alcanza los 5.600 MW.

En otro eje, duplicará la producción de biocombustibles de alta calidad procedentes de aceites vegetales (HVO), hasta las 600.000 toneladas al año en 2030, de los que la mitad se producirán antes de 2025 a partir de residuos. Por otro lado, integrará energías renovables en las operaciones de refino mediante la producción de hidrógeno verde y el uso de electricidad de origen renovable para sus procesos industriales.

Con respecto al pecio del CO2, Repsol ha actualizado los precios partiendo de 25 dólares/tonelada en 2018, con un incremento hasta 40 dólares/tonelada en 2025. También se establece un crecimiento adicional a partir de este año, hasta alcanzar los 70 dólares/tonelada en 2040 para los activos de refino, química, gas y electricidad, con lo que se favorecen las inversiones en energías renovables, eficiencia energética y economía circular.

Para avanzar en el compromiso, se vinculará al menos el 40% de la retribución variable a largo plazo de sus directivos y líderes, a objetivos que dirijan a la compañía a cumplir con lo establecido y alcancen la descarbonización. La medida incluye el Consejero Delegado y los miembros de la Alta Dirección.

Finalizando, en 2020 la compañía publicará un informe con el análisis de dicho alineamiento en todas las asociaciones e iniciativas en las que participa, dándose de baja de todas aquellas que no hayan cesado en acciones o sean incompatibles con la lucha contra el cambio climático.

 

Fuente: comunicarseweb.com

 
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